TODOS LOS SENTIMIENTOS SON NECESARIOS PARA LLEGAR A AMAR EN ESENCIA (según Donald Walsch)



                          


Imágenes tomadas del internet

Donald Walsch

Autor: Trilogía Conversaciones con Dios


El libro bíblico del antiguo testamento: 1 Tesalonicenses 5.21: nos dice que debemos “Examinarlo todo y retener lo bueno”.


En todo libro que se lee, sin excepción alguna, hay aspectos en los que no estamos de acuerdo y en otros sí. En el Best Seller “Trilogía Conversaciones con Dios” (en el que supuestamente el escritor habla con Dios) –Tomo 1--del autor Neale Donald Walsch, encontré muchos temas interesantes acerca del Amor de Dios, consignados textualmente en algunos apartes:

“El amor perfecto consiste en percibir lo perfecto que es el color blanco. Muchos piensan que el blanco es la ausencia de color. No es así. Es la inclusión de todos los colores. El blanco es todos los demás colores que existen combinados”.

“Del mismo modo, el amor no es la ausencia de toda emoción (odio, cólera, lujuria, envidia, codicia), sino la suma de todo sentimiento. Es la suma total. El total combinado. El todo”.


“Así para que el alma pueda experimentar el amor perfecto, debe experimentar todos los sentimientos humanos”.



“¿Cómo puedo tener compasión de algo que no entiendo?.


 ¿Cómo puedo perdonar en otro lo que nunca he experimentado en mi mismo?. Con ello puedes ver tanto la simplicidad como la imponente magnitud del viaje del alma”.


“¿Cómo puede estar arriba, si nunca ha estado abajo?.


¿Cómo puede estar a la izquierda, si nunca ha estado a la derecha?.


¿Cómo puede tener calor, si no conoce el frio?, ¿Cómo puede conocer el bien, si niega el mal?”

“Para experimentar la grandeza, el alma debe saber qué es la grandeza. Y no puede hacerlo si no hay nada más que grandeza. Así el alma se da cuenta de que la grandeza únicamente existe en el espacio de aquello que no es grandioso. En consecuencia, no condena nunca aquello que no es grandioso, sino que lo bendice, viendo en ello una parte de sí misma que debe existir para que la otra parte de sí misma se manifieste”.


“La tarea del alma, por supuesto, consiste en hacer que escojáis la grandeza --que seleccionéis lo mejor de Quienes Sois--, sin condenar aquello que no seleccionáis”.


De acuerdo a lo que expresa el autor, tengo la convicción de que todo ser humano está condicionado a lo imperfecto para llegar a lo perfecto, a la turbulencia de la vida para llegar a la sedación del alma. Quienes hemos sufrido y odiado con intensidad, hemos aprendido también a amar con vehemencia, con la magnanimidad del universo.


Con respecto a lo que afirma el autor en el último párrafo consignado aquí: “En consecuencia, no condena nunca aquello que no es grandioso, sino que lo bendice, viendo en ello una parte de sí misma que debe existir para que la otra parte de sí misma se manifieste”.


Estoy absolutamente de acuerdo. Cuando el alma permanece padeciendo es porque alguna bacteria mortal del dolor o frustración le suscitó una enfermedad grave, llegando en muchos casos a un estado de letargo y alterando también la salud física.

En este estado la vida en general da un giro de 180º y también afecta a los más cercanos del paciente. Mientras el alma vive en este proceso, aunque advierta que difícilmente saldrá de este estado y aparente ser contradictorio, certeramente se está superando a través de la aflicción y los fracasos.


De no ser así, el alma vivirá retenida y no saldrá de sus estudios primarios, tampoco avanzará a los secundarios que la llevarán finalmente, a la universidad para obtener el grado en “Procesos Aprobados Y Superados con Excelencia”. De aquí en adelante podrá hacer todos los postgrados que quiera, sin que nada se lo impida aquí en la tierra.


Mientras el cuerpo enferma el alma se purifica